La cabeza de Michael Owen parece una bombilla. Mírenlo bien: esa forma redondeada, ese pelo rubio y esos ojos encendidos a lo Thomas Alba Edison no dejan lugar a dudas. Sin embargo, pese a este hándicap, es un triunfador.
Cabeza de Bombilla siempre será recordado por robarle el Balón de Oro a González Blanco, Raúl. La estupidez mediática de las cinco copas que ganó el inglés pesaron más que el talento, liderazago, garra, goles, títulos y carisma del ’siete’ blanco. Cinco copas a cual más triste: FA Cup, League Cup, Supercopa de Europa, Community Shield y, como colofón, la UEFA. Contra el Alavés.
Luego llegó al Madrid, cosas del destino y de la megalomanía de Florentino, ávido de tener un Balón de Oro más. Nadie lo pidió, ni el equipo lo necesitaba. Con todo, se ganó el corazón del aficionado blanco desde el primer momento, citando a Gento en su presentación (jugó con el ‘11′). ¿No podría ser obligatorio que todos los jugadores citaran a las leyendas que han llevado antes su número?
Ahora, a sus 30 años de edad y con graves lesiones a cuestas -miembro del Cruzado’s Club-, ha ido a parar a Manchester. Y siento alegría por él. No conseguirá hacer olvidar a Cristiano y probablemente se hundirá en el banquillo y no será convocado para el Mundial, pero no todo el mundo puede decir que ha jugado en dos de los más grandes conjuntos de la historia.

Sombrero XXXXXXL





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