El paradigma de futbolista moderno tiene como principal virtud un amplísimo repertorio con el que decidir partidos. No se recuerda un jugador capaz de dominar tantos aspectos de juego ofensivo. Su físico, un tanto sobrenatural, resulta esencial.
(Por cierto en una entrevista en A Bola comentó que su mayor vicio era “hacer flexiones”. Se acabaron las sospechas: de ahí su aspecto sobrehumano. Esperemos, por tanto, que flexiones sin parar entren a formar parte de la rutina de entrenamiento de los clubes de élite).
A diferencia de Messi, Ronaldo no sobresale por su participación en el juego colectivo -al menos en Europa-, pero aparece en todas las acciones de peligro. Es un robot. Estas son sus tres mejores armas:
1. Tiros libres o lejanos: Los goles desde fuera del área del portugués suelen destacar por el extraño efecto del balón. No es sólo debido a que las pelotas de hoy en día tengan menor peso y sean más esféricas; Cristiano Ronaldo tiene una peculiar y característica manera de disparo, rapídisima y contrayendo la pierna al instante. El pie no acompaña el balón, lo golpea con un movimiento duro y seco; el torso permanece recto en vez de arquearse hacia delante. Ya eliminó a Oporto y Arsenal de esta manera.
2. Remate (córners, faltas): Es difícil encontrar en la historia del fútbol un extremo que sea tan dominante en el juego aéreo. Buena prueba de ello fueron los goles contra Roma y Chelsea la temporada anterior. Salta más alto que cualquiera y la defensa del Barça sufre a balón parado.
3. Asistencia al contragolpe: Los centros del futbolista de Madeira no son especialmente precisos, pero su velocidad y la de su equipo le permite llegar a posiciones de ventaja en las que esta precisión no es del todo necesaria. Una carrera por la banda y un pase raso a cualquiera de los compañeros que se incorporen al contraataque es todo lo que necesita para crear una ocasión difícil de marrar.
El ‘10′ del Barça está ante su mejor oportunidad para postularse, sin duda, como el próximo Balón de Oro. Una victoria blaugrana ante su gran rival será clave para que se produzca esta designación.
Messi es rápido, habilidoso y muy fuerte, una característica común en las nuevas estrellas. No es tan versátil como Ronaldo, pero le supera en talento. Será una leyenda.
1. Jugada personal: No importa el partido, el lugar o los contrarios; Messi siempre realiza varias jugadas personales consistentes en regatear a todo el que se le ponga por delante. Arranca desde la derecha para conducir, generalmente, a pierna cambiada hasta el borde del área. En ese momento tiene varias opciones: un disparo franco, un pase al interior del área aprovechando la movilidad de Iniesta o Eto’o, o una apertura a banda izquierda por donde entra Henry.
2. Pase de la muerte: El argentino es tan habilidoso que aunque predomine el desborde hacia el exterior, no tiene problema en driblar hacia el interior. Si hace esto último le gusta llegar a la línea de fondo donde incluso puede rebasar de nuevo a su defensor y buscar el pase atrás para cualquiera que ande por allí.
3. Uno contra uno frente al portero al contragolpe: Es curioso que tanto Manchester como Barcelona estén en disposición de decidir la final en contraataques, pero ambos conjuntos disponen de efectivos capaces de aprovechar un robo comprometido. Si esto ocurre, Lionel Messi puede atravesar medio campo a máxima velocidad, imposible de ser alcanzado y transformar en gol un maravilloso pase de alguno de los centrocampistas.





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