Triste y apesadumbrado. Son dos adjetivos que definen perfectamente la sensación con la que el madridista de a pie se fue a la cama después de ver cómo su equipo hacía el más absoluto de los ridículos ante un Alcorcón que, con todos los honores, se ganó a pulso el ensordecedor aplauso con el que le despidió su afición al final de los 90 minutos.
Lejos de comentar la actuación del Madrí sobre el césped (para evitar aburrir al personal y utilizar palabras malsonantes), me limitaré a plantear una cuestión que no se me va de la mente: ¿Qué se les estará pasando ahora mismo por la cabeza al bueno de Manuel Pellegrini? La respuesta sólo puede ser una: impotencia.
Impotencia porque el equipo no responde, porque ya son tres los partidos consecutivos en los que no se consigue la victoria y porque se está dando cuenta realmente de que por muchas piezas de oro que uno ponga sobre la máquina, si no hay un motor, la cosa no funciona.
De hecho, muchos de los jugadores que participaron en la humillante derrota frente al Alcorcón forman parte del once inicial de la plantilla, un once con el que el equipo merengue, en un alarde de orgullo herido, dijo que iba a igualar la gesta del Barcelona de ir a por las tres grandes competiciones.
Pellegrini está viendo que la cosa no cuaja, que el hábito no hace al monje, y que cualquier equipo que corra y descubra las vergüenzas de una defensa de chiste (como es la del Madrí) puede sacarle los colores y algún que otro punto en la clasificación.
Por desgracia, el torneo del K.O. ha perdido mucho con esto de introducir los partidos a ida y vuelta, ya que, si la lógica opta por volver a aparecer, el Madrid sacará su once de gala en el choque Bernabeu y le dará la vuelta a una eliminatoria de la que no merece salir victorioso.
Es más, espero que el Alcorcón, al igual que ha hecho en el estadio de Santo Domingo, vuelva a sacar esa casta de la que he hecho gala para dejar fuera a un equipo que dista mucho del que prometió Florentino tras su vuelta al trono blanco.
Es más, un servidor, que juega a esto con el mero afán de divertirse y pasar un rato con los amigos, sabe que incluso en las ligas regionales, el respeto a los equipos fuertes es algo innato en el deportista. Por eso hay que conferirle mucho más mérito a la gesta de que un equipo de Segunda B sea capaz de salir sin ningún tipo de vergüenza a jugarle cara a cara al que presume de ser el mejor club de la Historia.
Y ahora, por desgracia, tocar pensar en el futuro. En que la brecha con el Barcelona (que sigue jugando de cine) es ya de cuatro puntos y en que los próximos enfrentamientos (principalmente los de Champions) podrían dar al traste con las aspiraciones de un equipo que se ha gastado la mayor suma de su historia para confeccionar un equipo que, además de la décima, iba a darle a su afición alguna que otra alegría más en forma de trofeo. Soluciones tampoco hay muchas.
¿Echar a Pellegrini? ¿Reprender y sancionar duramente a los jugadores? ¿Hacer que la afición le dé la espalda al equipo y le exija un mayor sacrificio? ¿Rezar para que Cristiano vuelva lo antes posible?… En fin, creo que la última terminará siendo la más aconsejada, no porque sea la mejor, sino porque las tres anteriores se me antojan cuasi imposibles.
Así que: ¡Cristiano, vuelve pronto!





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