Que el traspaso de Cristiano Ronaldo iba a levantar una gran polvareda resultaba evidente. Que el presidente del Barcelona apareciera rodeado de bailarinas y condenase la estrategia de Florentino… no tanto. Lo reconozco; por mucho que suceda habitualmente, me sigue llamando poderosamente la atención que ciertas personas no tengan reparo alguno en meter las narices en casa ajena. Y ya que últimamente Laporta y Cruyff (¿quién es el mandamás y quién, el subalterno?) lo han convertido en algo habitual, no está de más que repasemos algunas de sus “perlas”.
“El del Madrid es un modelo imperialista con ciertos aires de prepotencia y que, además, tiene sus orígenes en el chollo” (Joan Laporta: sí señor… haciendo gala del seny catalán).
¿Imperialista? ¿El qué? Valerse de las reglas del juego para firmar a los mejores… no lo veo. Me suena a la recurrente letanía que suele esgrimir el nacionalismo más vetusto. Pero… esto es fútbol, ¿o política?
¿Prepotente? Desconocía que era Florentino el que estaba “tri-tranquilo”.
¿Orígenes en el chollo? Quizá, chollo signifique préstamo de Banco Santander. O, tal vez, en “Can Barça” carezcan de un plan de negocio suficientemente ambicioso como para que las entidades de crédito les concedan liquidez. En todo caso, se recomienda echar un vistazo al curriculum del señor Pérez, que de esto algo sabe, para descubrir por qué inspira semejante grado de confianza en el sector financiero.
“El nuestro es un modelo basado en el esfuerzo, el talento y la previsión, en todo lo que es propio de un proyecto empresarial” (Joan Laporta: claro, como su compañía es líder en el sector… ah, que no es así; por cierto, ¿cuál es su compañía?).
¿Talento y previsión? No me diga más, por eso mismo un 60% de socis respaldaba la moción de censura que casi termina de forma prematura con su mandato hace once meses. Que yo sepa, Xavi podría estar hoy sentando cátedra en Inglaterra si no es por su gran Eurocopa. Y Eto’o, piedra básica en la consecución del triplete, en Italia o en la Cochinchina de haberse concretado alguna oferta. Previsión, sí, y lo demás, tonterías.
¿Lo propio de un proyecto empresarial? Nuevamente, se insta encarecidamente a una lectura atenta y reposada de las credenciales del nuevo máximo mandatario blanco con objeto de aprender qué es un proyecto empresarial. Póngase especial énfasis en lo que se refiere a ACS, segundo grupo constructor a nivel mundial.
Además, no conviene perder de vista que el frugal y asceta Joan es el mismo que el verano pasado se hizo con Alves, previo pago de 36 millones de euros. Algo que para el paladín de la austeridad no está nada mal; un lateral derecho que continúa siendo a día de hoy, sin descontar el efecto de la inflación, el segundo fichaje más caro de la historia azulgrana.
El mismo, también, que construyó el equipo campeón de la segunda Copa de Europa sobre Ronaldinho, Deco y Etoo. Y, según tengo entendido, ninguno de los tres se formó en la Masía. No, el Barcelona acudió a un mercado que comenzaba a evidenciar los primeros signos de estrangulamiento y desembolsó, dada la época, cantidades de parné nada desdeñables.
“Nadie vale tanto dinero (respecto a Cristiano). No estoy de acuerdo con lo que pagan” (Johan Cruyff: porque yo sí lo valgo…).
Vaya, que rápido olvida el oráculo culé los 60 millones de pesetas que propiciaron su traspaso, el más elevado hasta la época.
“Si un club invierte mucho, luego es como un dominó, los demás también lo hacen” y diversas valoraciones sobre el incremento de la inflación (Johan Cruyff: amante de los juegos de mesa).
No fue éste el hombre que recientemente aconsejaba a Florentino Pérez evitar las intromisiones en lo desconocido: “Él no tiene el suficiente conocimiento futbolístico para tomar decisiones. Las tienen que tomar otros. Imagino que no se va a meter en cosas futbolísticas. Lógicamente yo no sé nada de construir y él no sabe nada de fútbol. Es evidente”. De construir, no, pero de teoría monetaria ¿sí?





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