Por fin. Malditas selecciones. De verdad, ¿a quién le interesa lo que haga España contra dos combinados pachangueros? Dénme fútbol y no me lo quiten a los tres días. Menos mal que hoy regresa la Liga y el martes arranca la competición por excelencia (únicamente superada por el Mundial), la Copa de Europa.
Hoy propongo destapar el clásico cuento de las rotaciones, asociado generalmente a un entrenador debutante con ganas de trasladar a la realidad su mágico mundo rosa. El año pasado fue Guardiola, este le toca a Pellegrini. Sí, Pep pronto se dio cuenta de que, para luchar por la victoria en todos los campos, no vale cualquier futbolista del banquillo. Sólo los mejores o los que estén en una forma excepcional.
Pellegrini cree que puede forzar las sustituciones. Y parece que borrará del once inicial a Ronaldo, Benzema y Lass. Simplemente porque les toca. No comprendo ninguno de los tres cambios: el portugués está hundido moralmente y necesita jugar para olvidarse de su selección; el delantero francés no ha participado con los bleus esta semana, y Lass… En fin, ese hombre nunca, nunca, nunca debería estar en el banquillo. Especialmente si su recambio en la medular es Guti (¿en serio? ¿Guti para hacer la labor de Diarra?).
El final de la historia es conocido: esta noche el Madrid tendrá un encuentro complicadísimo en Barcelona, al chileno no le quedará más remedio que sacar la artillería y, si los cambios se producen demasiado tarde, los blancos contarán con la primera derrota de la temporada después de sólo dos jornadas. Florentino bajará al vestuario (en persona o en forma de sicario ucraniano), mantendrá un diálogo civilizado con el entrenador (que quizá incluya una cabeza de caballo cortada) y, contra el Zurich, las aguas volverán a su cauce. ¿Cuándo se darán cuenta de que en el fútbol está ya todo inventado?





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