Amanecen los kioscos con la portada del Marca advirtiendo de una suculenta oferta del Chelsea por el Kun. Dicen que roza los 60 millones, aunque el espíritu cutre y amarillo de Eduardo Inda (director del periódico) se hace presente cuando descubrimos que, en ese precio, también irá incluido Maxi Rodríguez.
Daba por hecho que uno de los dos arietes, Forlán o Agüero, saldrían del Calderón este verano. Pero ha sido un mercado flojo, solamente animado por una terna de actores y el intercambio de dinero ha servido para saldar deudas. Que lo pregunten en Milán o Manchester. En todo caso la oferta, si bien llega tarde, es una bendición.
El club del Manzanares nunca tendrá suficiente masa social para mantener el ritmo de Madrid y Barça. Es posiblemente un mal endémico de nuestra Liga y es por ello que, pese a excepciones, el título es siempre cosa de dos. Este año las diferencias se han tornado abismales y las plantillas de ambos conjuntos están a años luz de las demás.
A remolque, pero muy lejos, nada el Atleti. Siempre se ha denominado el tercer equipo de España, tanto deportiva como económicamente. Para mantenerse en esa lucha, es necesario que predomine una estrategia de supervivencia. El Atleti tiene poder suficiente para fichar caro, pero no tiene más remedio que vender más caro aún. Fabrica estrellas con mimbres de oro.
El Kun fue una arriesgada apuesta de 20 millones de euros. Una inversión que han rentabilizado con creces sobre el terreno de juego y que ha llegado la hora de recuperar con saldo positivo. Este es el momento y la oferta -si, como parece, es verdadera- que Gil Marín aceptará. Aún descontando del montante el valor de Maxi, habrá ingresado más del doble de lo que se gastó hace tres años.
Es una decisión inevitable porque el destino de Agüero ya estaba marcado en el momento en el que se hizo rojiblanco. El jugador ha crecido, ha ayudado al club a crecer y las dos partes obtendrán un beneficio notable del acuerdo con el Chelsea. El plan se ha cumplido.
Después, será el momento de que los gestores del Atlético administren con sabiduría y rapidez (el mercado cierra en quince días) parte de la cantidad recibida. El resto -la mayor parte- servirá para sobrevivir con solvencia. Hoy por hoy, un gran éxito.





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