La permanencia en Primera División este año está más cara que nunca, aunque resulte un tópico es así, y es que la última jornada de Liga, además de descender al infierno de segunda matemáticamente a Numancia y “Recre”, ha dejado a cinco equipos luchando por salvarse de caer en el pozo de Segunda División: Betis, Valladolid, Sporting, Getafe y Osasuna.
Méritos para estar el año que viene en Segunda han hecho todos. Unos porque su nivel no da para muchos más, y otros porque un exceso de confianza les ha dejado en esas posiciones. Por ello, propondría a todos para el descenso. La cuestión es que con el sistema de competición actual esto es imposible, y de los cinco sólo veremos a uno en el pozo, pero hace unos años dos de ellos hubiesen coqueteado de forma directa con el descenso.
Y es que echo realmente de menos los partidos de Promoción. Para los que no los recuerden os refrescaré la memoria: hace unos años el sistema de competición era diferente al actual en lo que al descenso se refiere. Los dos últimos clasificados de Primera División descendían automáticamente a Segunda, al igual que ascendían los dos primeros de la liga de plata. La cuestión es que 18º y 17º de Primera se enfrentaban en una eliminatoria a dos partidos frente a 3º y 4º de Segunda, en encuentros denominados de Promoción.
Los ganadores de las eliminatorias jugarían la temporada siguiente en Primera. Estos duelos eran fraticidas y muy emocionantes, y servían para comparar el nivel de una división con la otra.
Creo que el sistema de competición anterior es muchísimo más acertado que el actual, entre otras cosas porque a día de hoy, en Primera División, te da lo mismo quedar último que antepenúltimo, al igual que en segunda primero que tercero, y eso es algo que no puede ocurrir.
En primer lugar, porque puede suceder que se desvirtue la competición. Os pongo un ejemplo: el Xerez asciende dentro de dos jornadas de manera matemática y entre celebraciones y festejos varios se relaja y pierde los dos últimos partidos. Ya le da igual quedar primero que tercero, ha conseguido su objetivo, así ganar o perder no le supone nada, pudiéndose dar el caso de enfrentarse a un equipo involucrado en objetivos importantes que le ganaría sin ningún tipo de problema.
Y en segundo, porque lo fundamental es potenciar el espectáculo y los partidos de promoción eran espectáculo puro y duro. Dos aficiones volcadas con sus equipos, estadios a reventar y jugadores dando el último do de pecho para permanecer en la mejor liga del mundo.
En mi opinión no tiene mucho sentido que el tercer clasificado de Segunda División ascienda directamente, creo que baja el nivel de la Liga, así que de tener que hacerlo que sea por méritos propios y porque realmente demuestre en dos partidos tener más nivel que un equipo de Primera División.

¿Os imagináis un Zaragoza Betis?





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