El pelotón del Tour de Francia hizo huelga ayer, y decidió no disputar la etapa hasta 30 kilómetros para llegar a meta. El motivo: Que el Tour obligó a los corredores disputar la etapa de ayer sin pinganillos. Así pues los ciclistas decidieron plantarse, ya que consideran este avance de la tecnología como algo fundamental, que vela por su seguridad.
Dudo bastante que usar un pinganillo haga más segura la carrera. Es cierto que sin ellos habría menos movimiento de corredores en el pelotón bajando a los coches para que les diesen las pertinentes órdenes de equipo, pero así se ha corrido toda la vida, y no ha habido más percances.
El pinganillo no creo que favorezca la seguridad de los ciclistas, si no los intereses de sus directores, que ansían controlar la carrera a sus anchas. Por tanto, ¿la protesta la ejercieron los ciclista de motu propio o instados por los jefazos que van en los coches?
La verdad es que pienso que el pinganillo está acabando con el espectáculo del ciclismo, y por tanto me parece una decisión acertada que se limite o suprima el uso del mismo, por muy farrucos que se pongan.
Hoy en día los directores controlan desde sus coches a su antojo la carrera, sin posibilidad de improvisación y coartando toda libertad de movimientos a sus ciclistas, que actúan como meros peones en manos de sus estrategas.
Antaño, en el hotel del equipo se debían elaborar varios planes y dependiendo del transcurso de la carrera poner en marcha uno u otro. El resto debían ponerlo los ciclistas que, con su capacidad de reacción y sus piernas, debían aportar soluciones a las carreras. Eso era espectáculo. Ahora si eres el ojo derecho del director puedes ganar una gran vuelta, aún sin ser el mejor.
El pinganillo ha cambiado la historia del ciclismo. Aún recuerdo al Chava Jiménez, que en paz descanse, frenándose descaradamente en sus ascensiones en la Vuelta a España que debía ganar Abraham Olano. De no ser por el pinganillo nadie hubiese podido frenar al del Barraco, que se hubiese llevado de calle esa Vuelta.
Estoy a favor de aplicar todos los avances tecnológicos al deporte, siempre y cuando favorezcan al mismo y a quienes lo practican, pero en el caso de los pinganillos creo que no ocurre ni una cosa ni la otra, y están terminando de destruir la esencia que le queda al ciclismo, tan denostado en los últimos tiempos.






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