… frente a la baja de dos laterales con gran recorrido, un juego de toque que permita a los puntas arrancar sin balón desde los costados para buscar el remate en el área.
Y es que, al igual que hiciera en el Bernabéu -aunque entonces sí contaba con Alves y Abidal-, Guardiola colocó ayer a Eto’o en una banda y dejó total libertad de movimientos a Messi, que se incorporó a la sala de máquinas donde sientan cátedra los habituales Xavi e Iniesta. Así, en pleno acoso del Manchester, se gestó el primer tanto azulgrana: incursión vertical del genio de Fuentealbilla, apertura de éste a Etoo y disparo del camerunés.
Tras el gol, y ya con los ingleses a merced del Barcelona, la superioridad numérica del equipo español en el centro del campo generó una zona de acción franca para Lionel. Los medios culés doblegaron con facilidad a Carrick y Anderson, y el argentino encontró un pasillo en el que comenzar a carburar.
En la segunda mitad, más de lo mismo… y un Pujol imperial. El capitán, con un primer tiempo más que correcto en su haber, se erigió en uno de los jugadores de la noche. A sus conocidas aptitudes para el marcaje, el ‘5′ sumó una inusitada profundidad atacante. De hecho, el cabezazo de Messi que certificó la victoria para los de Pep vino precedido de una de sus múltiples internadas por banda.
No cabe duda, Roma, ciudad eterna y antaño morada de emperadores, coronó ayer al nuevo ‘César’ de la pizarra.





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