Cada vez falta menos. Se acerca la hora H del día D. El momento en que Raúl González, santo y seña de la parroquia merengue, tenga que esperar su oportunidad en el banco.
Uno puede pensar… la misma cantinela de los últimos veranos; pero lo cierto es que el desembarco de los tótems Kaká y Cristiano, junto a los presumibles fichajes de nuevos cracks, encarece como nunca la titularidad en el once blanco. Y así debe ser. De lo contrario, el Real Madrid no exhibiría la distinción de mejor club del siglo XX.
Y ya que en España acostumbramos a maltratar a nuestros ídolos, no se habla más que de si aceptará un rol secundario o, por el contrario, conspirará y creará mal ambiente en el vestuario. Genial: resulta que se trata de uno de los mejores futbolistas nacionales de la historia y ni siquiera le concedemos el beneficio de la duda.
Porque esa es otra: ¿alguien sabe con certeza que Raúl no hace equipo? “Es que lo han contado el As y el Marca”. No me diga, como el periodismo deportivo no persigue el sensacionalismo… “Es que ya le montó una a Luis de escándalo”. ¡Hombre! Digo yo que el ex seleccionador algo tendría que ver en el famoso affaire… que no fue aquella la primera vez, ni será la última, que un entrenador y un jugador chocan y rompen relaciones.
Desde luego, Valdano, su descubridor y flamante director deportivo de la entidad, se ha hartado de repetir por activa y por pasiva que las personas inteligentes saben adaptarse a las circunstancias y que Raúl lo es. Por algo lo dirá.
Y que a nadie se le olvide que otros mitos ya han pasado por lo mismo y no se ha acabado el mundo. Sin ir más lejos, Butragueño… al que retiró un chavalito de 17 años (¿recuerdan?) que apuntaba maneras. Sí señor, “el buitre” invitó a ese crío a su casa y le presentó a su mujer y a sus hijas, igual que había hecho Santillana con él.
Cada vez falta menos. Se acerca la hora H del día D. El momento en que el más parecido a di Stéfano demostrará a todos los escépticos que su amor por el club está por encima de su gloria personal.





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